Los misterios de Antonio Grilo, la calle maldita de Madrid


La infame calle Antonio Grilo no deja indiferente a los transeúntes, ya sean curiosos o habituales. Y es que en esta vía se han reportado hasta diez muertes violentas en solamente veinte años. Especialmente destacable es la historia de la casa del sastre que vivió en el número 3, que acabó con la vida de su mujer y de sus cinco hijos hace casi 60 años. Foto: ABC Tal y como narraba la noticia, José María Ruiz era un sastre de 44 años y padre de familia que acabó con la vida de sus consanguíneos con un martillo, un cuchillo y una pistola. Tras enviar a la trabajadora doméstica a hacer unos encargos, degolló a varios de sus hijos mientras dormían. La mayor, de 14 años, intentó esconderse en el cuarto de baño, pero un disparo acabó con su vida también. El martillo lo reservó para su mujer… Tras cometer el sanguinario y horroroso crimen, apareció al balcón con los cuerpos de sus familiares gritando “los he matado a todos”. Posteriormente, el asesino entró de nuevo al hogar y se pudo escuchar otro estruendo: una bala que le sirvió para suicidarse para poner fin a la atrocidad de sus actos. Portal 3 de la calle Antonio Grilo – Foto Madridiario Si echamos la vista atrás, podemos ver que, por desgracia, ese no es el único crimen cometido en la misteriosa calle Antonio Grilo. Y es que esta serie de catastróficos sucesos se remonta al siglo XVIII, cuando la calle tenía el nombre de “Las Beatas”. Las autoridades encontraron un cadáver en mitad de la calle, y su rastro de sangre llegaba hasta la iglesia. Se trataba de un hortelano que amenazaba al cura con sacar a la luz su relación con una muchacha del barrio. En 1861, un sicario acabó con la vida de una mujer en la sangrienta calle, enviado por el marido de esta. Se trataba de uno de los asesinos más conocidos de Madrid, Jarabo, visto tomándose una cerveza con coñac durante la noche del crimen. Si seguimos avanzando en la historia, en 1945 se encontró otro cadáver, esta vez de un camisero, que había sido brutalmente asesinado y mostraba señales inequívocas de forcejeo entre víctima y agresor. Casi veinte años más tarde, en 1964, una madre soltera estranguló a su bebé recién nacido. Tras cometer semejante crimen, envolvió el cadáver en una toalla y lo dejó en un cajón. Fue descubierto por su hermana a los pocos días. Por último, también se encontró un cementerio de fetos de bebé en las cuevas de la bodega del número 9 de la calle maldita. Hasta un centenar de fetos humanos salieron a la luz, que demostró la existencia de una clínica de abortos clandestina durante la postguerra. Estos son algunos de los crímenes más atroces y sucesos más trágicos de la infame calle Antonio Grilo de Madrid, cuyos residentes evitan hablar del tema e intentan ignorar una historia que está muy presente entre los habitantes de la ciudad.

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