La experiencia cercana a la muerte más increíble de la historia



Pam Reynolds fue paciente del cardiólogo Michael Sabom, quien narra el caso en su libro Light and Death. Esta mujer, una cantante y compositora, se sometió a una complicada operación para extirparle un enorme aneurisma que se había formado en una de sus arterias cerebrales. El aneurisma podía reventar en cualquier momento, provocándole una muerte segura. Para su desgracia, estaba ubicado en un lugar de difícil acceso y próximo a funciones cerebrales vitales, de modo que las técnicas quirúrgicas habituales no valían en su caso. Vivió la experiencia cercana a la muerte que más nos ha sorprendido hasta la fecha. El médico de la artista la remitió al doctor Robert Spetzler, del Barrow Neurological Institute de Phoenix (Arizona, EE UU), quien había desarrollado un procedimiento denominado «paro cardíaco hipotérmico», aplicado a casos como el que nos ocupa. A grandes rasgos, consiste en drenar toda la sangre del cerebro, para lo que es necesario provocar al paciente un paro cardíaco y que su actividad cerebral sea nula (encefalograma plano). El doctor Spetzler y su equipo le provocaron la muerte clínica a la cantante y comenzaron con la delicada operación. En ese momento, la mujer sintió que era absorbida por una especie de túnel, al tiempo que escuchaba la voz de su abuela fallecida llamándola, de modo que continuó descendiendo por una especie de pozo oscuro, al final del cual se distinguía un punto de luz que, poco a poco, se fue haciendo más grande. La ECM más sorprendente Al alcanzar el foco luminoso, se topó con una serie de figuras rodeadas de luz, pero que enseguida comenzaron a adoptar formas que pudo reconocer. Eran diferentes familiares que habían abandonado nuestro mundo hacía tiempo, pero que se mostraban ante Pam con la mejor apariencia que habían tenido en vida. Fueron precisamente éstos los que impidieron que avanzara más, pues le revelaron que si lo hacía no podrían devolverla de nuevo a su cuerpo físico. Le hicieron saber que todavía no había llegado su momento. Como suele suceder en estos casos, ella quería seguir adelante, no tenía ninguna intención de regresar a esta realidad, pues la paz y la tranquilidad que sentía eran inenarrables. Volvió al cuerpo porque su tío fallecido la obligó, «empujándola» hacia su carcasa física Sin embargo, uno de sus familiares, en concreto un tío, la llevó de vuelta al oscuro túnel. Llegó a observar su cuerpo entubado en la sala de operaciones. Y como es habitual en buena parte de los incidentes de ECM, contempló su carcasa física como si fuese algo independiente de ella. Su tío la conminó a que se lanzara hacia su cuerpo. «Es como tirarse a una piscina», le dijo, pero Pam no quería, así que el familiar la empujó y de este modo volvió a «introducirse» en su «habitáculo material». En este incidente no cabe duda de que la paciente estuvo un buen rato en muerte clínica, sin actividad cerebral (encefalograma plano), y aún así vivió una experiencia cercana a la muerte típica.

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