Una princesa espía en la Francia ocupada



Francia fue uno de los teatros de operaciones más activos de los servicios secretos durante la Segunda Guerra Mundial, y en la parte ocupada, la de Vichy –dirigida con mano de hierro por el mariscal Pétain– una de las agentes aliadas más sorprendentes que trabajó para la organización clandestina británica conocida como Ejecutiva o Grupo de Operaciones Especiales –SOE, por sus siglas en inglés, Special Operation Executive– fue la valiente joven de exótico nombre y origen Noor Inayat Khan, la considerada “princesa espía”. Noor había nacido el 1 de enero de 1914 en Moscú, hija de un hindú de religión musulmana, Hazrat Inayat Khan, músico y maestro de sufismo, y de una estadounidense proveniente de Nuevo México, Ora Meena Ray Baker –que había conocido a su futuro marido durante uno de los viajes de éste por los EE. UU.–. La sangre de Noor era la de una princesa, ya que era descendiente directa del sultán Fateh Ali Tipu, conocido como el “tigre de Mysore”, así llamado porque murió defendiendo esta región de los británicos, ironías del destino, aquellos para los que acabaría trabajando Noor. Noor con su progenitora El mismo año de su nacimiento, poco antes del estallido de la Primera Guerra Mundial, la familia Khan emigró a Inglaterra, instalándose en Blomsbury, Londres, donde Noor, la mayor de cuatro hermanos, comenzó sus estudios de primaria. Sin embargo, en 1920 la familia se trasladó a una casa en Suresnes, cerca de París. En 1927 murió su padre y Noor estudió psicología infantil en la Sorbona y Música en el conservatorio de la ciudad de la luz. Luego redactó poesía y cuentos infantiles, siendo habitual de revistas para niños y colaboradora de la radio gala. Adiestrando a una espía Cuando Francia fue ocupada por tropas alemanas, la familia huyó de París a Burdeos y alcanzó Londres por vía marítima, llegando al puerto de Falmouth el 22 de junio de 1940. En noviembre de ese año, con la capital inglesa asediada por las bombas, Noor se alistó en la Women’s Auxiliary Air Force, siendo adiestrada como operadora de radio. Gracias a su dominio del francés y a su capacidad para trabajar en condiciones de gran presión, así como debido a la escasez de agentes experimentados, la joven de ascendencia hindú fue reclutada por el SOE para trabajar como agente secreto en Francia, país que conocía bien, a donde fue enviada el 16 de junio de 1943 para convertirse en la radioperadora de la citada Red Prosper, liderada por Francis Suttill. Aterrizó bajo el nombre en clave de “Madeleine”. Noor Inayat Khan Seis semanas después de su llegada, los integrantes clandestinos de la Red Prosper comenzaron a caer en manos de la Gestapo y Noor, haciendo oído sordos a las advertencias de sus superiores de regresar a Londres, pues corría un serio peligro, continuó realizando su arriesgado trabajo, cambiando frecuentemente de domicilio e incluso de nombre y aspecto. Sin embargo, los celos de la novia francesa de uno de sus compañeros, provocaron que ésta la denunciara a la Gestapo. Poco después era detenida. Entonces los alemanes se hicieron con los códigos de transmisión, recepción y seguridad de la agente del SOE y puesto que en Londres ignoraban que había sido detenida, se pusieron en comunicación con éstos, solicitándoles el envío de nuevos agentes de campo. Fue otro de los imperdonables errores del Grupo de Operaciones Especiales: enviaron a Francia a unos agentes que nada más tomar tierra fueron detenidos por el enemigo. La ejecución La suerte de Noor no fue mejor que la de sus compañeros de armas. Aquella valiente luchadora fue enviada a los calabozos de la Gestapo de París, en el número 84 de Avenue Foch. Llegó a escapar de prisión pero fue recapturada horas después y sometida a durísimos interrogatorios. Estatua honorifica de Noor En noviembre de 1943 fue trasladada a la prisión de Pforzheim, en el sudoeste de Alemania, donde fue encadenada y sometida a un severo régimen de confinamiento. A pesar de las terribles torturas que padeció, jamás dijo nada acerca de las misiones del SOE o de la situación militar inglesa. Su destino estaba sellado: el 12 de septiembre de 1944, cuando ella y otras dos agentes fueron transferidas al horrendo campo de concentración de Dachau en calidad de prisioneras Nacht und Nebel –el terrible decreto nazi «Noche y Niebla». Al día siguiente, las tres mujeres fueron ejecutadas de un tiro en la nuca. A Noor, la princesa espía, se le otorgó de manera póstuma una Cruz de San Jorge y una Croix de Guerre francesa. Hoy, su memoria se mantiene viva gracias a la organización “Noor Inayat Khan Memorial Trust”.

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