Desvelamos claves ocultas de la visita de Himmler a Toledo


Tres objetos míticos de la tradición judeocristiana, el Arca de la Alianza, el santo Grial y la Lanza del destino, tienen en común que fueron buscadas por los nazis. Parece que todo parte de un hombre oscuro e inquietante: Karl Maria Wiligut. En 1908, este militar publicó su segundo libro, titulado Neun Gebote Gots. Es a partir de entonces cuando comenzó a decir que era descendiente directo de antiguos reyes-dioses. Wiligut no estaba bien, había perdido a su hijo primogénito años atrás. Poco después de la Primera Guerra Mundial, él y su familia se mudaron a una localidad austríaca cercana a Salzburgo, donde dedicó su tiempo al estudio del misticismo. Su esposa, que no creía en su linaje real, terminó encerrándolo en un hospital psiquiátrico entre noviembre de 1924 y 1927. Pero ello no impidió que, en 1933 conociera y entablara amistad con Heinrich Himmler. De hecho, cuentan que, el Reichsführer de las siniestras SS quedó impresionado por los conocimientos esotéricos de Wiligut. De hecho, según él, situaba el foco de la intriga de su confinamiento psiquiátrico a una coalición entre la Iglesia católica y la judeomasonería. Algo muy improbable pero que, sin embargo, convenció a Himmler. Tanto es así que le “enchufó” en las SS para dirigir el Departamento de Prehistoria e Historia Antigua con el seudónimo de “Karl Maria Weisthor”. Dos jornadas divulgativas Estas y otras fascinantes cuestiones relacionadas con los misterios del nazismo serán puestas a examen los próximos días 6 y 7 de junio en Toledo, en el marco de unas jornadas internacionales que examinarán la posible huida de Hitler a Sudamérica, la creación de ovnis nazis, el esoterismo en las SS o la búsqueda de reliquias sagradas.

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