Energéticos: un plus de potencia


Los energéticos son sustancias que, aunque jamás deben suplir a una alimentación equilibrada, pueden sernos de extraordinaria ayuda y aportarnos ese plus de potencia en momentos de decadencia física. La mayoría no tienen efectos adversos, optimizando nuestros propios recursos internos y convirtiéndose en complementos capaces de mejorar nuestro rendimiento físico, así como nuestra lucidez y rapidez mental. Cualquier médico nos dirá que si llevamos una alimentación equilibrada tendremos garantizados nuestros requerimientos en nutrientes y no necesitaremos ningún suplemento energético ni vitamínico. Sin embargo, nuestro modelo de vida está cada vez más alejado de los equilibrios tanto en el terreno de la alimentación como en los ciclos de descanso, generando estados crónicos de agotamiento que pueden acentuarse puntualmente fruto del estrés familiar, exceso de trabajo o exigencias académicas. Aunque debemos tender a recuperar el equilibrio, la naturaleza nos brinda productos que pueden ayudarnos a remontar los baches, algunos de ellos auténticos adaptógenos que mejoran nuestro rendimiento y contrarrestan el estrés normalizando nuestro organismo. Siempre han de tomarse con moderación y consultar a nuestro médico en el caso de tener problemas de tensión arterial elevada, insomnio, nerviosismo, etc. Aquí, una pequeña lista: Ginseng. Sin duda, el Panax ginseng originario de Asia es el adaptógeno más popular, comercializado como un auténtico revitalizante e incluso afrodisíaco, aunque sus efectos terapéuticos son muy numerosos, entre ellos la reducción de colesterol, triglicéridos y glucosa en sangre. Aumenta la energía y la capacidad de concentración. Debe evitar tomarse junto a café y otros estimulantes. Guaraná. Es el mayor vigorizante natural de América del Sur, una planta con un elevado contenido en cafeína que se asimila gradualmente prolongando sus efectos. Facilita la combustión de las grasas y la recuperación muscular, de ahí que también por ello sea un ingrediente habitual en bebidas energéticas. No está recomendado en personas con tensión arterial alta y problemas cardiacos. Rhodiola rosea. Procedente de climas muy fríos, esta planta es muy efectiva para sobrellevar esas duras condiciones ambiéntales, combatir la fatiga mental y mejorar el ánimo en estados depresivos. Al parecer mejora la memoria, la concentración, el rendimiento físico e incluso parece estimular la libido. Eleuterococo. Conocido como ginseng siberiano, sus eleuterósidos aumentan la resistencia y fluidez mental, así como las capacidades para afrontar, desarrollar y recuperarnos de un esfuerzo físico. Además estimula nuestro sistema inmunológico. Ginkgo biloba. Estamos ante una auténtica rareza botánica con una larga tradición terapéutica en Oriente. Sus principales principios activos, ginkgoloides y heterósidos, mejoran sustancialmente la circulación sanguínea, especialmente a nivel capilar, lo que repercute en un mejor riego para el cerebro y, por tanto, en un funcionamiento más óptimo. Ese efecto se refuerza con su capacidad para mejorar los mecanismos energéticos de las células y la utilización cerebral de la glucosa. Bacopa o brahmi. Estamos ante una enredadera muy afamada dentro de la medicina ayurvédica hindú, propia de humedales y terrenos pantanosos. En los últimos años se han acumulado estudios que avalan la eficacia de sus bacósidos como estimulantes de la memoria, la atención y las funciones cognitivas, incluyendo el aprendizaje. Tradicionalmente también ha sido usado como analgésico y antidepresivo.

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